La segunda ola de la gripe española o cómo gestionar los errores

Era 15 de Mayo de 1918. cuando, como cada año, miles de madrileños habían acudido a pasar el día a la pradera de San Isidro con sus familiares y amigos para disfrutar de las fiestas del día San Isidro, sin saber, que los días siguientes, la mayoría de de ellos iban a caer enfermo.

Y es que aquel 15 de mayo, miles de madrileños habían acudido a pasar el dia de san Isidro a la pradera de San Isidro.

Junto a la pradera de San Isidro había un manantial de agua, que la gente decía que tenia propiedades milagrosas, y cada cada 15 de mayo cientos de personas iban, y aun siguen yendo, hasta allí a llenar botellas y a beber de este agua, y a visitar la ermita que Isabel de Portugal había ordenado construir allí años antes, después de que su hijo Felipe II bebiera de aquel agua siendo niño y se curara de una enfermedad por la que estaba atravesando.

Aunque en realidad esto era solo una excusa para que los madrileños se juntaran al aire libre con familiares, amigos y vecinos… y pasaran el día comiendo y bebiendo en el campo en compañía de sus seres queridos, entre vendedores ambulantes y atracciones de feria.

Allí cada familia llevaba su tortilla de patata, su bota vino y sus ganas de pasarlo bien y así pasaban el día.

El tema es que aquel fatídico día  se infectaron miles de madrileños de una extraña enfermedad que se contagiaba con gran facilidad.

No hay más que echar un vistazo a los periódicos y diarios de la semana siguiente para ver la gran cantidad de madrileños que cayeron enfermos.

Al principio no se sabía muy bien que era lo que estaba pasando ni que era aquella enfermedad.

Algunos decían que era gripe, otros decían que era tifus… y en muchas ocasiones, la prensa simplemente hablaba de ella como de la “enfermedad reinante” o la “epidemia de moda”.

En esos momentos todo eran rumores, unos empezaron a comentar que era una enfermedad que venía de las aguas madrileñas… otros decían que era una enfermedad que venía de los movimientos de tierra que se estaban llevando a cabo como consecuencia de la construcción de metro… pero pronto se dieron cuenta de que era una enfermedad parecida a la gripe y que se contagiaba de forma similar, sobretodo por el aire y por gotas de saliba que se desprendían al hablar.

El tema es que aunque la enfermedad era muy contagiosa en esos momentos la mortalidad de la enfermedad todavía no era muy alta.

Y te recuerdo que estamos hablando de Mayo, la primavera de 1918.

En estos momentos hubo unas semanas en las que hubieron muchos enfermos.

De repente el virus entraba en una casa y la mayoría de los miembros de la familia se ponían enfermos y esto pasaba por todos lados.

Como es normal hubo mucho miedo y se empezaron a tomar medidas… y no se hablaba de otra cosa.

Pero esto fue durante unas semanas.

Porque paso mayo, luego junio…. Y al llegar julio el tema paró.

Se tenía la sensación de que todo esto ya había pasado.

Cuando ves algunos artículos de los periódicos de julio de esa época, los médicos hablan de la enfermedad en pasado, como si ya se hubiera superado. 

Así que en estos momentos, los madrileños y los españoles dejaron de ser protagonistas para convertirse en espectadores de  lo que estaba pasando en el resto de paises de Europa. 

Se seguía hablando de la enfermedad, pero más que hablar de cómo afectaba a España, se hablaba de cómo afectaba a otros países europeos… que además estaban en guerra.

Por lo que la gente comenzó a sentirse más relajada y a ver la situación de forma más distanciada.

Ahora sabemos que el virus de la gripe en verano se debilita y por lo tanto su contagio se dificulta. Esta información la tenemos clara ahora. Cien años después. 

Pero en ese momento, que no tendrían ni idea de cómo se comportaba aquel virus, que para ellos era novedoso, simplemente observaron que la gente había dejado de enfermar y ya está.

Por lo tanto en esos momentos estarían en una situación similar a la que nosotros estamos atravesando ahora mismo aquí en España.

Ahora mismo, en la actualidad, en el momento en el que estoy escribiendo esto, toda España está saliendo del confinamiento. El grueso de la población ha estado dos meses encerrada en su casa, y ahora la mayoría de las provincias han comenzado la desescalada y la gente poco a poco ya se va incorporando a la vida normal.

Gracias al confinamiento apenas hay contagios y muertos ya, pero yo creo también, que es muy probable que esto se deba también al clima y a que estamos entrando en el verano, y el calor afecte al comportamiento del virus.

Pero bueno, volviendo al pasado, a esa gripe española de 1918, en esos momentos también llegó el verano, los madrileños y españoles se relajaron y disfrutaron de su verano, a la manera en que se disfrutaba en aquella época.

¿Y que pasó?

Lo que pasó es que cuando acabó el verano y llegó el otoño, a finales de septiembre y durante los meses de octubre y noviembre, volvió el frío y comenzó la segunda ola.

Y la segunda ola fue la que realmente fue fatídica.

En verano la gente estaba ya medianamente tranquila porque pensaba que todo había pasado ya, observaban que la enfermedad estaba ahora en otros países.

Pero la enfermedad se reavivó, y esto ocurrió básicamente por tres motivos,  porque había mucha migración de mano de obra en aquella época entre países, sobretodo trabajadores que viajaban en tren entre España y Portugal, y en segundo lugar, porque en los campos de entrenamiento militar, cuando se identificaba a algún militar enfermo, se le relevaba del servicio y se le mandaba a casa en tren para descansar y recibir atención medida y era durante ese trayecto en tren que se contagiaba a mas gente.

Pero el principal motivo por el que se desencadenó la segunda ola  ¿Sabes cual fue?

De nuevo las fiesta populares.

No se aprendió la lección.

El virus podía llegar  a una ciudad o un pueblo, mediante esa mano de obra que viajaba en tren o militares enfermos que llegaban a su casa par recuperarse, o gente que se infectaba en el tren, pero lo que realmente expandió de nuevo la enfermedad fueron las fiestas populares.

Y es que al final del verano, miles de ciudades y pueblos españoles celebraron sus fiestas tradicionales, fiestas populares, misas católicas, ferias… y es que media España celebra algún tipo de festividad en la primera quincena de septiembre.

La gente acudió a estos eventos y comenzó a enfermar, en algunos casos incluso se pensó que la gente estaba enfermando por consumir algún tipo de alimento en mal estado durante estas celebraciones, porque se daba el caso de que muchas de las personas que habían acudido a alguno de estos evento se enfermaban en los días siguientes… pero luego se dieron cuenta de que no. De que había vuelto la gripa.

En aquella época, fue este momento , cuando se tomaron medidas drásticas.

La vida normal de los españoles fue interrumpida. Y la medidas que se tomaron en este momento fueron muy similares a las que se han tomado ahora. Se cerraron colegios y universidades.  Pero se permitió celebrar otro tipo de reuniones, ya seguían abiertos teatros, cines e iglesias.

Aunque la primera ola había sido muy contagiosa no había sido muy mortal. La que realmente fue perjudicial fue la segunda ola. El 75% de los fallecidos de esta pandemia tuvieron lugar en la segunda ola y no en la primera. 

Esta segunda ola es la que fue fatídica de verdad.

Meses mas tarde, en enero y federo de 1919 hubo una tercera ola que fue mucha mas leve que las dos anteriores y con esto ya acabo todo.

¿Y ahora tu me dirás que tiene que ver todo esto con le gestión del error?

Hace una semana una personas con la que estaba llevando a cabo un proceso de coaching ejecutivo me contaba que tenia dificultades para gestionar los errores.

Me contaba que cuando cometía un error se bloqueaba y esto le impedía pensar y actuar con claridad. 

Y que esto el angustiaba mucho,  no solo por el error en si, sino por la perdida de tiempo y productividad que le generaba el bloquearse.

Los errores nos bloquean porque tenemos una relación poco saludable con ellos.

El error dispara el miedo y eso hace que activemos nuestro crítico interno y a la vez que nos trasformemos en personas poco productivas.

He hablado del error en muchas ocasiones.

Pero aquí quiero poner especial atención en el hecho de que el error es simple y llanamente una fuente de información.

Cada vez que tiene lugar un error surge una oportunidad de aprendizaje y  por tanto hay que intentar aprovechar cada error para obtener una lección.

Cuando surge un error, surge una oportunidad para evaluar qué es lo que ha ocurrido, cuales han sido los motivos y qué es lo que se puede hacer para que no vuelva a suceder en el futuro.

Esto en lugar de generar bloqueos provoca que la gente asuma su responsabilidad. Y a la vez es un gran motor para el desarrollo profesional de la gente ya que los empleados van acumulando aprendizajes de forma que se van convirtiendo en auténticos expertos. 

Con todo esto lo que quiero decirte es que debes erradicar la palabra «error» de tu mente y sustituirla por «oportunidad de aprendizaje.

Y para acabar me gustaría unir esta reflexión con el tema de la pandemia del 2018.

Y es que en los últimos días, con la vuelta a la vida normal,  estoy observando muchas conductas imprudentes, veo gente que no respeta el distanciamiento social, gente que va sin mascarillas, reuniones de grupos de personas, la gente se muere de ganas de irse de cañas,…

Me da la sensación que hay mucha gente que piensa que todo esto ya ha pasado.

Y además, tenemos tantas ganas de vernos y reencontranos que parece que todos se nos olvida.

Y te lo digo yo que hace tres meses que no veo ni a mi familia ni a mis amigos

Y a esto hay que sumarle además, que inconcientemente tendemos a actuar de la forma que hemos hecho siempre.

Nos cuesta mucho adquirir nuevos habitos y dejar de hacer las cosas como hemos hecho hasta ahora.

Pero yo t propongo que nos nos paramos a reflexionar por un momento sobre lo que pasó en con la gripe española en 1918 y cómo se pasó de la primera ola a la segunda ola.

¿Qué podemos aprender de esta situación?

¿Qué podemos hacer para que no vuelva a pasar?

¿Qué podemos hacer para que en caso de que pase algo, no afecte lo menos posible?

Y todo esto te lo cuento, no para activar tu miedo, porque ya sabes que yo siempre digo el miedo es una emocion muy limitante y poco util. Te lo digo para activar tu prudenciaa. Porque la prudencia es una cualidad  de personas sabias. Personas que piensan, reflexionas y pasan a la acción de forma consciente.

Y la conclusión de todo esto es que hay que gestionar el error como una fuente de información. Pero no basta con obtener información util de los errores y ya esta. Hay que traducir esa información en acción. Por que el conocimiento si accion no sirve de nada. Por tanto hay que actuar.

Y con esta reflexion me despido.

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