Cómo evitar que te afecten las críticas negativas

Escúchame, si quieres, en la versión podcast:

Hoy vamos a hablar de cómo evitar que te afecten las críticas negativas y aprender a gestionarlas.

Y para ello antes de empezar voy a confesarte una cosa.

A veces veo Sálvame.

Sí.

Lo confieso.

A veces lo veo.  Y es que además me gusta.

Lo que me hace gracia es que hay muchísima gente que critica este programa y que dice que no lo ve, pero aún así son líderes de audiencia.

Si me lees desde fuera de España y no conoces Sálvame, para ponerte en situación te voy a contar qué es Sálvame y mi opinión sobre algunos temas de este programa. 

Sálvame es un programa que se emite en España en el que varios periodistas y colaboradores se pasan toda la tarde hablando del corazón.

Dan una noticia sobre algún famoso y luego la comentan.

Pero los famosos de los que hablan no son solo actores, cantantes y famosos en general… sino que también hablan de ellos mismos.

Y no solo esto, sino que además cada dos por tres se ponen a discutir entre ellos, a reñir,  a gritarse, a criticarse e incluso, en mi opinión, a faltarse al respeto.

De forma que los periodistas y colaboradores del programa se han convertido en los auténticos protagonistas.

Y ahora que te he puesto en situación, voy a centrar el tema.

Digamos que dentro de este programa hay dos grupos diferenciados de periodistas y colaboradores. En primer lugar hay una serie de periodistas y colaboradores con muchísimo bagaje y experiencia y en segundo lugar hay otros colaboradores que no tienen carrera de periodista o que no tienen tanto bagaje y experiencia, pero que son famosos o familiares de famosos y que también trabajan en este programa, por el motivo que sea, porque son buenos comunicadores, porque de vez en cuando traen alguna exclusiva, porque son familiares de algún famoso del que se habla recurrentemente en el programa, etc.

Y el tema es que el otro día estaba viendo el programa y allí estaba una de las colaboradoras, Anabel Pantoja,  llorando la pobre como si no hubiera un mañana.

Anabel Pantoja es la sobrina de Isabel Pantoja, que es una cantante muy conocida en España y en algunos otros países del habla hispana. Y además es una de las personas que trabaja en este Programa como colaboradora. 

Resulta que durante el programa otros colaboradores y periodistas  habían estado criticándola, hablándole mal, gritándole… y llegó un momento en el que ella ya no aguantó más, se levantó de su silla para irse del plató y marcharse a su casa en medio del programa, y así hizo, se marchó.

Y como es habitual en este programa, durante este proceso en el que ella  salía del plató y se marchaba, le iban siguiendo las cámaras, de forma que podías ver como se ponía el abrigo para salir a la calle, como iba caminando por los pasillos del edificio, como mientras tanto iba llorando… y durante todo el proceso las cámaras le  perseguían por el backstage, y mientras la presentadora le continuaba haciendo preguntas…

Y entonces ella en ese momento se paró allí, en medio del pasillo, y se puso a decir que ya no aguantaba más.

No recuerdo muy bien sus palabras, pero creo que dijo algo así como que ya no podía más, que algunos de sus compañeros constantemente se estaban metiendo con ella, que desde hacía tiempo estaba pensando en marcharse del programa, que el nivel de presión al que le sometían sus compañeros era mucho más elevado del que ella podía soportar, y que ella solo quería trabajar para poder ser feliz, y llegar a su casa y disfrutar de su hogar y su pareja….

Seguro que mucha de la gente que ve este programa, en ese momento pensó que esto era un montaje, o que estaba dramatizando en exceso para hacer televisión, o que era todo cuento, o lo que fuese….

Pero yo me la creí.

Y la creí sobre todo por lo que dijo a continuación.

Continuó diciendo, creo, algo así como que ella sabía que en ese programa habían dos niveles de profesionales.

Un primer nivel de periodistas con mucha experiencia y gran profesionalidad, la primera división. Y un segundo nivel de gente que no era así, que no tenía tanta experiencia ni titulación y que estaba allí por otros motivos, la segunda división. Y que ella sabía que pertenecía a este segundo nivel. Y comentó lo mal que se sentía cuando el resto de profesionales con más experiencia que ella, se metían con ella, la criticaban, o le hacían sentir mal…

Y aquí fue cuando me di cuenta de la sinceridad que había en lo que estaba diciendo.

Porque pude ver algunos de los problemas profesionales que habitualmente me encuentro en la gente que trabaja conmigo y viene hacer algún proceso de coaching ejecutivo para eliminar su estrés o resolver algun problema.

Claro, los espectadores que vemos este programa, lo vemos como lo que es, como Televisión.

Pero no nos damos cuenta de que estas personas están en su lugar de trabajo.

No nos damos cuenta de que se trata de un equipo de personas, trabajando en equipo y donde surgen los mismos tipos de problemas que surgen en cualquier otra empresa.

Y allí estaba Anabel Pantoja, en mi opinión, con un tremendo síndrome del impostor, avivado por compañeros de trabajo que tenían muchísima más experiencia que ella y que constantemente la criticaban. Y ella estaba allí, teniendo que aguantar no solo las críticas externas, si no también, probablemente, a su propio critico interno que seguramente sea mucho peor que sus compañeros. 

Y por eso decía que no aguantaba más y quería dejar de trabajar en aquel programa.

Y yo que estaba viendo todo esto me puse a reflexionar sobre lo que estaba pasando y me di cuenta de que Anabel necesitaba aprender a gestionar la crítica.

Del síndrome del impostor ya he hablado en muchas ocasiones, yo mismo me he tenido que enfrentar a este síndrome en multitud de ocasiones. 

Así que no me voy a explayar ahora con este tema. El síndrome del impostor  es esa sensación de intranquilidad  que uno tiene cuando empieza a trabajar en una nueva empresa o cuando consigue un ascenso y pasa a desarrollar tareas de mayor responsabilidad. Esa sensación de “no merecer” estar desarrollando ese trabajo, “no merecer” haber conseguido ese puesto o de “no merecer” haber sido contratado por esa empresa tan buena o tan prestigiosa, en definitiva de “no merecer” ese éxito. 

Una sensación de no merecimiento que además va acompañada de pensamientos de infravaloración,  es decir, piensas que los demás son mejores que tú y te pasas la vida intentando disimular, para que los demás no se den cuenta de que tú no eres tan válido como algunas personas creen  y para que no se den cuenta de que no mereces estar ahí.

De esto ya he hablado muchas veces y  solo diré que este síndrome es algo normal, que surge en muchas ocasiones, y que seguramente nuestros compañeros de trabajo, esos frente a los que queremos disimular porque pensamos que son mejores que nosotros, también estén experimentando este síndrome o hayan pasado por él en alguna ocasión. Así que solo te diré que lo importante es no compararse. 

No hay que compararse y hay que ser consciente de que es normal sentir inseguridad, porque estamos enfrentándonos a nuevas tareas, actividades, compañeros, jefes… y esto requiere atravesar un proceso de aprendizaje, y además hay que ser conscientes de que para convertirnos en la persona en que necesitamos convertirnos para ser grandes profesionales hay que hacer frente a esa incomodidad.  Porque uno no se convierte en un gran profesional o en un líder porque consigue un puesto determinado, sino porque el afrontar las tareas, actividades o desafíos del puesto le acaban convirtiendo en ese gran profesional o líder. Lo que está claro es que si no aceptamos el reto y lo afrontamos no nos convertiremos nunca en la persona que necesitamos ser para convertirnos en ese gran líder o profesional. Y lo normal es que el tiempo y la experiencia eliminan esta incomodidad. 

Lo que te quiero decir es que el síndrome del impostor es normal. Y que con el tiempo se va. Es una sensación incomoda que en mi opinión suele durar unos 6 meses, un año o incluso más… eso sí, si dura mucho tiempo ya no es normal. Un síndrome del impostor que dure por ejemplo, más de año y medio o dos años, hay que trabajarlo porque ya no es normal.

Pero lo  que realmente me da pena de todo esto es que hay muchas personas que además de experimentar el síndrome del impostor, tienen la mala suerte, por si fuera poco, de encontrarse con compañeros de trabajo que avivan este síndrome.

Esto es algo que yo veo en algunas ocasiones cuando algunas personas cambian de empresa. 

Por ejemplo, casos de personas que empiezan su carrera en una empresa y cuando tienen más experiencia se van a desempeñar un trabajo de mayor responsabilidad a otra empresa.  

En ocasiones al llegar a la nueva empresa, estas personas se encuentran con nuevos compañeros que no les acogen bien, compañeros que les tratan mal, les critican o incluso tratan de menoscabar su valía profesional.  Y esto suele ocurrir cuando  de alguna manera las personas que ya estaban en la nueva empresa perciben a ese nuevo empleado como una amenaza, o tienen la sensación de que les está restando oportunidades, o sienten que al nuevo empleado le han dado el puesto que ellos se merecían, etc. 

Y esto es  más habitual de lo que nos pensamos.

El tema es que la persona que comienza a trabajar en esa nueva empresa, por si no tuviera poco con su síndrome del impostor, se encuentra además con una serie de personas que avivan ese síndrome. 

Y es entonces cuando, entre otras cosas, lo que hay que hacer es aprender a gestionar la crítica.

Y de eso es  de lo que realmente quiero hablar hoy, de qué podemos hacer para gestionar la crítica y convertirla en algo constructivo y no destructivo.

Porque seamos sinceros todos hemos sido objeto de critica en algún momento y seguro que tú también.

O todos hemos evitado hacer o decir algo por miedo a lo que los demás pudieran decir de nosotros.

La crítica está muy presente en nuestras vidas y porque no decirlo, también la envidia.

Y tenemos que aprender a convivir con ello.

Pero en ocasiones esto se hace especialmente difícil.

Así que hoy me gustaría hablarte sobre como deberías gestionar la crítica para evitar que te hiera y obtener algún valor de la misma:

  • Para gestionar la crítica lo primero que hay que hacer es identificar qué tipo de crítica te está afectando.

La crítica puede ser de dos tipos: Puede ser “anticipada” o puede ser “real”.

La crítica anticipada es aquella que es tan solo imaginaria, es una representación mental que tú te haces en tu cabeza. 

Es la crítica que tú imaginas que vas a recibir en el caso de que hagas algo. 

Y te lleva a que tú no te permitas hacer ese algo. 

Y esto es tremendamente limitante, porque constantemente sabotea tu éxito.

Imagínate que estás en una reunión y no das tu opinión por miedo a lo que el resto de asistentes pueda pensar si te equivocas.

O imagínate que te proponen hacer una presentación en público  y tú lo rechazas por miedo a hacerlo mal y ser objeto de la crítica de los demás.

El miedo a la crítica te está limitando. 

Pero es que en este caso la crítica ni siquiera es real. Tú la estás anticipando.

Te estás imaginando que corres el riesgo de recibir una crítica si haces o no haces algo.  Pero no es real, solo lo estás imaginando.

Lo único real es que estás saboteando tu oportunidad para exponer en una reunión tu opinión sobre un tema que dominas o tu oportunidad para aprender a hacer presentaciones, o lo que quiera que sea en tu caso. Y esto es muy limitante.

Pero bueno, en cualquier caso, los dos sabemos que perfectamente la crítica puede ser real.

Y lo normal es que la crítica no aparezca cuando las cosas te van mal.

La crítica aparece cuando las cosas te van bien.

La crítica aparece cuando te atreves a ir a por aquello que quieres, cuando comienzas a sobresalir, cuando comienzas a destacar, cuando comienzas a permitirte brillar, cuando comienzas a atreverte, cuando empiezas a tener el coraje de actuar. Y esto desata la envidia de los demás.

Hay mucha gente que no pasa a la acción por el miedo a la crítica. O que no dice lo que piensa, o que deja de hacer cosas que le gustaría hacer por lo que los demás puedan pensar.

Y claro, el hecho de que tú consigas vencer esto y pases a la acción y lo hagas,  desata su envidia.

Y esto es normal. Porque inconscientemente están viendo en ti aquello que de alguna manera ellos querrían hacer o querrían conseguir pero por los motivos que sea no están haciendo o consiguiendo.

Pero date cuenta de que si no vas a por aquello que quieres por miedo a lo que los demás puedan pensar de ti, estás delegando en ellos una decisión sobre algo que es importante para ti en tu vida.

La experiencia de la crítica es incómoda, nos debilita y nos hace perder confianza, y muchas veces evitamos salirnos de la media por no querer ser destinatarios de la misma.

Por eso es importante que aprendas a gestionar la misma. 

  • Una vez identificado frente a qué tipo de critica nos encontramos, el siguiente paso sería identificar qué hay de cierto en la crítica.

Imagínate que un día estas tan tranquilo o tan tranquila y de repente sin saber ni cómo ni porqué te llega el comentario de que alguna persona te ha estado criticando, que alguien ha criticado algún aspecto de tu trabajo o de tu vida.

O imagínate que algún compañero o compañera de trabajo te hace algún comentario inofensivo, o quizá algún comentario malintencionado, o lo que es peor algún comentario malintencionado disfrazado de inofensivo. 

¿Qué puede pasar en ese momento?

Lo que puede pasar es que de repente tú sientas que ese comentario te hiere, te enfada, te hace sentir mal o te deja sin energía.

Cuando eres una persona especialmente buena en algo y alguien te crítica sobre ello no haces ningún caso. Como sabes que no es cierto, este comentario simplemente te hace gracia. Y te ríes de la situación y ya está.

Pero si una crítica llega a ti y de alguna forma te hiere, es decir, si escuchas algún comentario sobre ti y esto te entristece, te enfada o te resta energía, es porque hay una parte de ti que de alguna manera cree que hay algo de verdad en ese comentario.

Seamos sinceros, ahora que estamos solos tú y yo y no tenemos que justificarnos ante nadie.

Si nos afecta es porque de alguna manera creemos que hay algo de verdad en esas palabras.

Y atención, no estoy diciendo que esa crítica sea cierta, estoy diciendo que de alguna manera “creemos” que hay algo de cierto en ella.

Nos sentimos heridos no solo por lo que los demás piensan de nosotros. Sino por lo que nosotros mismos pensamos de nosotros mismos en ese momento.

Por eso es importante que no te dejes llevar por tu primera reacción de enfado o de tristeza.

Que te sinceres contigo y que te digas: Me hiere porque hay algo que estoy creyendo cierto.

  • Así que haz una cosa, observa la escena como si fueras un espectador.

Intenta distanciarte de la situación y obsérvala desde fuera de forma que seas capaz de ver la foto completa.

Pregúntate que hay de cierto en esa crítica y que otras certezas podría haber que no estás viendo.

Y también pregúntate qué no hay de cierto en esa crítica.

Por otro lado, también es importante que reflexionemos sobre otras cosas que nos podrían estar pasando desapercibidas. Quizá ese comentario tiene su origen en los propios miedos o frustraciones de la persona que lo está emitiendo, o en sus propias carencias, o quizá está basado en información errónea, o información incompleta.

Por tanto no asumas como verdadero ese comentario, ni hagas asunciones ni suposiciones.

Si no corres el riesgo de que tu crítico interno pase a la acción y seas tú mismo quien comience a juzgarse y criticarse.

Simplemente analízalo con objetividad.

  • Un una vez hecho esto, reflexiona sobre lo que crees cierto

Lo que no puedes negar es que si te hiere es porque de alguna manera lo crees cierto. Hay algo ahí que crees que en alguna medida es verdad.

Por tanto deja de lado a tu crítico interno y echa mano de esa parte de ti más racional y objetiva para reflexionar sobre lo que está pasando.

Trata de identificar lo que te está afectando.

Por ejemplo, exagerando, si te ha llegado el comentario de eres una personas que no aporta ningún valor añadido, que no haces comentarios en reuniones, que no propones nuevas ideas, etc y eso ha afectado. 

Identifica que hay de cierto en ello y que no. Pero de forma objetiva y sin juzgarte.

Tómalo simplemente como una fuente de información. Información que podrás usar en tu beneficio si lo deseas.

O por ejemplo si te ha llegado el comentario de que ere mal comunicador o comunicadora y eso te ha afectado, identifica que hay de cierto ahí.

  • Y por último, una vez analizado lo que hay de cierto, pasa a la acción.

Si concluyes que hay algo de cierto en esa crítica actúa sobre ello.

Si la conclusión a la que llegas te está limitando de alguna forma para evolucionar, seguir adelante o prosperar, actúa sobre ello.

Si no te está limitando, deja marchar esta información sin prestarle más atención.

Es decir si te das cuenta de que es verdad que necesitas aportar más valor, hacer comentarios en las reuniones, aportar nuevas ideas, o si te das cuenta de que es verdad que necesitas ser mejor comunicador o comunicadora, tomate esto como una información de gran valor.

Y luego pregúntate si esto te está limitando o te está impulsando de cara a conseguir aquello quieres.

Por ejemplo si aspiras a que te promocionen, y no comunicar bien te podría estar limitando a la hora de conseguir esa promoción, ponte a trabajar en ello.

Pero por ejemplo si tienes  un trabajo en el que no interactúas con nadie y no necesitas para nada ser buen comunicador, aunque te hiera la crítica o te afecte, no tienes por qué hacer nada.

La información que contiene una crítica podría ser valiosa para ti. No lo asumas como algo desmotivante.

Estás teniendo la suerte de poner luz donde hasta este momento había oscuridad.

Ahora sabes donde tienes que poner tu atención y tu energía

Por lo que pon acción en ello y observarás como esto te ayudará a evolucionar y conseguir lo que deseas.

Y si la información no es valiosa o no es cierta, simplemente olvídate de ella y ya está. No pierdas ni un minuto en pensar más en ello. Simplemente, desapégate de esa información. Déjala pasar.

Desde mi propia experiencia la crítica puede tener un efecto muy limitante pero también puede tener un efecto muy potenciador. En mi caso concreto, a mi el miedo a la crítica me ha llevado siempre a prepararme mejor la cosas, a trabajarlas más, y hacer las cosas con un mayor nivel de calidad y excelencia. Y aunque no te voy a negar que hay que ir con cuidado con esto porque es una fuente de estrés que hay que equilibrar, la verdad es que siempre me ha potenciado a la hora de evolucionar profesionalmente.

Pero es cierto que en algunos casos te hace sufrir,  puede resultar tremendamente limitante y puede estar llevándote a no permitirte mostrar todo aquello de lo que tú eres capaz.

Pero mira, no hemos venido a esta vida a sufrir.

Por lo que atrévete a ser tu y atrévete a evolucionar y en el momento en el que aflore la crítica haz uso de ella como una fuente de información valiosa y desecha aquella información que para nada te vaya a ayudar y por supuesto, no te olvides de ser compasivo contigo mismo, al fin y al cabo tienes derecho a no ser perfecto y a ser simplemente humano.

Y ahora es tu turno.

Como parte de tu plan de acción de esta semana me gustaría que reflexionaras sobre la última crítica recibida que te haya hecho sentir mal y que identifiques que reflexionas sobre que es lo que estás creyendo cierto y de qué manera esta información te puede potenciar.

Y con esto me despido.

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2 comentarios

  1. Rosa
    11 febrero, 2021

    Gracias David. Siempre tan efectivas tus recomendaciones, a veces nos falta seguridad, confiar en nosotros mismos, y eso hace que las críticas nos afecten demasiado, pero tenemos que entender que si la crítica es destructiva, como decías en el post, simplemente sonreir y dejarla pasar, pero cuando es una crítica constructiva, no debemos dejar pasar ese momento de aprendizaje y crecimiento, y entender que de los errores también se aprende

    Responder
    • David
      11 febrero, 2021

      Muy sabias tus palabras Rosa, me alegra que te haya gustado. Al fin y al cabo las únicas palabras importantes son las de nuestros seres queridos y también aquellas que nos decimos nosotros a nosotros mismos! Un fuerte abrazo!

      Responder

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